
La policía británica ha detenido a un conductor que había superado el límite de velocidad, cosa que no era de extrañar porque no podía ver los carteles que prohibían circular a más de 35 millas –56 kilómetros por hora.
El hombre ha sido acusado de conducción temeraria, acusación que no ha negado Omed Aziz, un iraquí de treinta y un años que perdió la vista en una explosión ocurrida en su país.
Los hechos tuvieron lugar el pasado 23 de abril, cuando Omar conducía su Peugeot por Oldbury, ciudad de la Inglaterra central. El guardia que declaró dijo que paró al conductor porque parecía tener dificultades, cosa ratificada por el copiloto que le explicó que era ciego. Se espera que el próximo 11 de septiembre le sea comunicada la pena.
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